
Este taller propone experimentar la transformación de la imagen: de lo digital a lo físico, de la pantalla al papel. No se trata solo de imprimir una fotografía, sino de intervenirla y trasladarla a un nuevo soporte mediante un proceso manual que incorpora azar, materia y gesto.
Durante la transferencia, la imagen se modifica sutilmente: aparecen texturas, vacíos e imperfecciones que hacen que cada pieza sea única. Es una experiencia práctica para explorar, jugar y descubrir cómo una imagen digital puede convertirse en un objeto físico y personal.
Este proceso transforma la imagen original y genera resultados inesperados, donde el error y el azar forman parte de la creación.